Ayudar Está Bien pero ¿Dónde Está el Límite?

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"Ayudar Está Bien pero ¿Dónde Está el Límite?"

 

Todos en algún momento hemos pasado por vernos en la situación de tener que ayudar a alguien o incluso de ofrecernos de forma desinteresada; por supuesto, que además de solidario es humano y totalmente comprensible y de buena gente hacerlo, pero ¿hay un límite? Puede que  quién te pida un favor una vez, lo haga dos, tres y hasta que quizá sin pensarlo, se le haga costumbre y se convierta en alguien dependiente de forma consciente  o no. Esto, sin duda tarde o temprano te llevará a reaccionar de mal humor, puedes enfadarte por sentirte utilizado y que además de alguna forma te sientas comprometido a seguir atendiendo los reclamos de ayuda de esa otra persona.

Ayudar…, cuándo ¿suficiente es suficiente?

 

Llegados al punto en que estamos hartos de que recurran a nosotros como salida, es importante  poner límites, ya no solo por nuestro bienestar emocional entre otras cosas, sino también porque la realidad es que a esa otra persona a la larga y luego de acceder a sus peticiones decenas de veces le estaremos haciendo un mal, ya que sin querer estaremos impidiendo que sea capaz de sacar su fortaleza, creatividad para resolver las circunstancias, y en resumen que con nuestra actitud estamos contribuyendo a que cada vez que pide un favor entregue su poder a otro, lo que para él mismo se traduce como “Yo no puedo”, “Siempre necesito ayuda”, etc.

También están los vagos que por comodidad ponen sus vidas en manos de otros para que les resuelvan todo y más, pero esa ya es otra historia.

Una buena forma de diferenciar un pedido de ayuda relevante y uno que no lo es, sería evaluando el nivel de necesidad o urgencia que tiene quien lo demanda. Un punto a considerar también es reconocer si es la primera vez que acude a nosotros por este motivo, o si lo ha hecho en reiteradas ocasiones; a esto último hay que ponerle un freno, cuando es recurrente es que hay algo que esa persona no ha aprendido y si continuas ayudándole, estás evitando que lo haga.

Eres egoísta, Sí es el camino!   

Nunca falta quien aún en estos tiempos, vive con el concepto equivocado y te tacha de egoísta por enfocarte primero en tus propias necesidades. Pero, si no lo haces cómo podrías estar en condiciones de cubrir las necesidades de alguien más? Dar de lo que no tienes suficiente te creará problemas, te hará resentido con el otro y lo peor es que te enfadarás contigo mismo por no decir que NO.

Por qué no puedes dejar de decir Sí?

Quizá tengas miedo de perder a esa persona ya sea tu pareja, amigo, familiar o incluso haya algún patrón que te incite a buscar la aprobación en los demás y por ello no te atreves a poner punto final a la situación, diciendo un rotundo No a reiterados pedidos de ayuda. A esto puedes verlo de varias formas, por ejemplo que el hecho de ceder una y otra vez te resta tiempo y energía para atender tu propia vida y asuntos. En teoría no se hace un favor para obtener beneficio alguno, pero no crees que dar tanto de tu parte se ha vuelto contra ti?

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No alientes la irresponsabilidad de otros

Ayudar a quienes realmente no pueden valerse por sí mismos ante una situación está muy bien, pero echar una mano a quien es totalmente capaz de hacerlo por sus propios medios es animarlo a que eluda sus propias responsabilidades y se vuelva dependiente.

Qué crees que piensan

A la hora de que ese amigo te pida una y otra vez favores, en quién crees que está pensando? ¡Por supuesto! Solo en él y en su bienestar.

Qué pasa contigo?

Reflexiona acerca de esto ¿Cuántas veces te has metido en problemas o has salido perjudicado por ayudar a otros? Cuidado, porque de ser así estás anteponiendo el bienestar de  los demás al tuyo.

"Ayudar Está Bien pero ¿Dónde Está el Límite?"

No eres salvador de nadie, ni siquiera de tu familia

Hay personas que son expertas en verse envueltas en problemas y circunstancias difíciles y una y otra vez te piden que les tiendas la mano, en ocasiones puede que también se vean comprometidos tus valores, tu ética, etc., ¿Por qué ceder?  Tal vez pienses…, bueno, porque es mi madre, padre, hermano, etc., sin embargo nada tiene que ver el parentesco. Es importante tenerlo en cuenta porque en definitiva nadie debería ser desconsiderado, sentirse como absorbido o aprovecharse de otra persona sin importar el vínculo que las una para que le resuelvan los problemas o inconvenientes en los que se ve envuelto una y otra vez.

Qué piensas con respecto a los límites que deberíamos poner a la hora de ayudar a otros? Si te ha gustado el post comenta y comparte en tus redes, Gracias! Me encantará leerte!

 

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